
Por orden del Estado Mayor Presidencial ayer fue retirado un cartón del caricaturista Rictus de la exposición sobre VIH-Sida expuesta en la “aldea global” de la 17 Conferencia Internacional sobre Sida, porque la serpiente del escudo nacional que representó el dibujante tiene puesto un condón. El cartón había estado expuesto desde que se abrió el espacio, a las diez de la mañana, pero a las 16 horas organizadores de la aldea global tuvieron que retirarlo por orden presidencial, debido a que fue considerado como “una falta de respeto y un delito, ya que ningún símbolo patrio puede ser manipulado”.
Nota y foto de La Jornada
Trimax comenta
Si bien la ley es muy clara (y rigurosa) en cuanto al debido uso de los símbolos patrios, vale la pena externar que el uso que de ella hizo Rictus en el tema de su cartón (una serpiente cubierta con un condón, al tiempo que el águila nacional muestra sorpresa) es, bajo mi consideración, no irrespetuosa, sino un sincero signo de preocupación al usar alegorías muy representativas de los males que el virus del SIDA causa por la falta de medidas de prevención. ¿Y que mejor símbolo del desprecio que ha marcado al gobierno federal que el águila nacional evidenciando dichas medidas por el desparpajo con que devora a la serpiente por cumplir con una necesidad primaria que es el alimentarse (tener relaciones sexuales)?
Los legalistas puritanos seguramente no verán lo que el artista Rictus vio y expreso en su cuadro, solamente verán una fragante violación al articulo 2o de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.
La solicitud del EMP a los organizadores de la conferencia para exigir su retiro de la misma se apegó de igual manera al articulo 55 y es probable que un agente del ministerio público, a solicitud de la Segob, aplique el articulo 56 y le imponga una multa de 250 salarios mínimos o un arresto de 36 horas si no cuenta con los recursos para pagarla.
Pero eso no impedirá que el águila nacional siga comiendo serpientes sin las debidas precauciones (siguiendo la alegoría de Rictus), y probablemente el posible arresto del artista ponga de nueva cuenta en el debate nacional el rigorismo de una ley que no permite moverse un ápice de lo estipulado, probablemente y de nueva cuenta resurjan los cuestionamientos del tipo de ¿hasta que punto puede un artista alterar dichos símbolos sin que ello implique una falta de respeto a los mismos? Punto menos que imposible de cuantificar, puesto que cada artista entiende esos limites de manera individual.
Mientras ello ocurre va desde aquí mi solidaridad con Rictus por la censura de su obra por medio de un fuerte abrazo (luego hacemos la cooperacha para sacarlo del bote).