Jorge Ibargüengoitia fue un prolífico escritor que nos dejo en su acervo novela, ensayo, poesía, obras de teatro, cuentos, artículos periodísticos, etcétera, muchos de esos textos son dignos de pasar a la inmortalidad. Por ello me resultó sospechoso que el Fondo de Cultura Económica haya elegido a mi amigo Magú para ilustrar de nueva cuenta uno de sus cuentos infantiles El niño Triclinio y la bella Dorotea.
Supe del proyecto desde hace algunos meses por habérmelo platicado Magú, de inmediato me opuse, pero a pesar de mis ruegos para que desistiera de ello no obtuve resultados, a mis argumentos sobre el trauma que le pudiera causar a los niños ver sus monos su respuesta me desarmó cuando afirmó con una lógica impecable que "si dicen que mis monos parecen hechos por un niño, es justo que ilustrará un libro para niños". Ni hablar.
Hoy aparece en La Jornada una entrevista al respecto que les recomiendo ampliamente, y a Magú solo me resta mandarle un abrazo de felicitaciones.
