30 julio 2008

Nos deja su Aura para que le lloremos creando

Un minuto de silencio por Alejandro Aura

Yo le conocí cuando estudiaba teatro en el taller de la Ciudadela (antes del terremoto) y lo hacía como castigo por haber salido mal en matemáticas (secundaria). Lo traté poco por aquel entonces en que mis intereses estaban mas centrados en tocar la guitarra que en leer poemas y de hecho lo más artístico a lo que llegué fue ganar un concurso de dibujo al carbón promovido por Bellas Artes pero poco más, la literatura nunca fue mi fuerte. No obstante Alejandro era un tipo relajado y con humor fino a flor de charla. Siempre te hacía reir y de hecho la amistad no era directamente conmigo sino con mi madre, Dolores Rodríguez y mi tío Carlos González Correa, ambos periodistas; pero eventualmente descubrí muchas coincidencias entre sus gustos y los míos y nuestra forma de pensar. Ciertamente Alejandro siempre fue mucho mas culto y preparado.

En 1986 me invitó a ver cómo producía su programa de televisión "Entre amigos" en canal 7 (Imevisión) y grabó un capítulo de una cápsula de algo llamado "Culta Torta" en la que él entrevistaba a alguna celebridad mientras se preparaba una torta en las narices del invitado sin invitarle siquiera una mordida. Era un humor nuevo e igual de hilarante, o tal vez mas, que el prefabricado por televisa y yo no me aguantaba la risa. Alguien me sacó del estudio por cierto. En ese programa nació Andrés Bustamente quien en ese entonces me pareció lo mejor que yo hubiera visto en el dificil terreno de la comedia. Ambos sujetos preparados y académicos a la cabeza de un programa que se convirtió en el favorito de mis compañeros de escuela (a esa edad uno se siente el mas culto del mundo, o no?).

Pero Alejandro fue mucho mas que eso. Extraigo una breve biografía que, si bien no le hace justicia por todo lo que él hizo, al menos sí dice mucho de lo mas importante:

"Entre las principales obras de Aura destacan "Los Baños de Celeste" y "Volver a casa", que le valieron premios en la década de los setenta; además de obras de teatro, como "Salón Calavera" y "Las visitas".

Otras obras reconocidas del autor mexicano en poesía son "Cinco veces flor", "Volver a casa", "Tambor interno" y "Poeta en la mañana", y ya como residente en España, Aura presentó su libro "Poemas y otros poemas".

Publicó unos 25 libros de poesía, cuento, teatro y ensayo, y en la década de los ochenta fue director de Teatro y Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En marzo de 1995 fundó el club nacional de lectura Aureolas, en el Centro Cultu-bar El hijo del cuervo, en donde llevó a cabo, desde 1984 hasta 1999, innumerables actividades artísticas, culturales y sociales.

También fue Director General (fundador) del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, 1998-2001 y Director del Instituto de México en España de julio 2001 a diciembre 2003.

Poeta, narrador, dramaturgo y director de escena, Alejandro Aura, fue un escritor incansable, que en sus al menos 30 obras que escribió a lo largo de sus 64 años, destacó su gozo de vivir con sencillez y el amor a lo humano.

Discípulo de Juan José Arreola en su primera etapa de escritor, Aura también dirigió talleres de poesía, para instituciones, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Parte de su obra fue incluida en las antologías "El cuento erótico mexicano" (1975), "Poesía erótica mexicana 1889-1980" y "República de poetas" (1985).

Dirigió sus propias obras de teatro, entre las que destacan "Las visitas" (1979) y "Salón calavera" (1982). Además de la pastorela anónima "Luzbel" (1979), "María la voz", de Juan de la Cabada; "Cómo han de ser los amigos", de Tirso de Molina; "El tabarro", de Puccini (1983) y "La güera", de Carlos Jiménez Mabarak.

Becado por el Centro Mexicano de Escritores en 1964, Alejandro Aura recibió diversos reconocimientos, tanto en el terreno literario como en el teatral, entre los que destacan el Premio Latinoamericano de Cuento (1972) y el Premio Nacional de Poesía (1973).

Pese a que en 2004 le fue detectado un cáncer, en noviembre de 2006 Alejandro Aura develó la placa que le da su nombre a la biblioteca de la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente (Faro de Oriente) localizada en la demarcación política de Iztapalapa.

Aún en sus horas de agonía, Aura nunca dejó de escribir, en su inseparable block de su página Web dejó un sentido poema de despedida a sus seguidores en el que se lee:

"Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta, pedir los abrigos y marcharnos/ aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo y en las que cada uno pusimos nuestra identidad...". "

El Cuervo, aquel bar de Coyoacán en donde a veces le ibamos a visitar y del que no se si aún exista, tuvo su mejor representante literario con este fan de Bustamante que precisamente lo sacó de ahí para llevárselo a Imevisión y poco a poco dejaron juntos una leyenda que no creo se pueda repetir nunca.

Descanse en Paz Alejandro Aura quien nos ha dejado su luz para llorarlo leyendo su poesía y su legado cultural.

Messy Blues

4 comentarios:

PEPMAC dijo...

Descanse en paz

Gracias por compartirnos tu experiencia Messy

Trimax dijo...

Muy conmovedora, neta que si. Saludos a ambos

Doctor Quien dijo...

Qihubo Trimax...

Pues hubo dos decesos lamentables el de Aura y del Sacatrapos. Además la desaparición repentina de comentadores con los cuales llevaba buena relación blogueril. Es extraño. Ya ni ganas dan de leer los comentarios como antes.
Bueno Trimax, te cuidas. me daré mis vueltas por acá de vez en cuando.

Trimax dijo...

Quihubas Doc, disculpa la tardanza.

Sobre los comentadores del blog me late que es por la vacaciones, pero ahí andan de nuevo el Cínico y otros desaparecidos.

Saludotes